Últimas noches con Teresa V.
La carrera de Teresa V., esa mujer a la que algún día Juan Marsé le escribirá un libro titulado Últimas noches de late night con Teresa, ha sido espectacular. De presentadora de la Primitiva a directora de Interviú, de chica Hermida a ser una profesional con nombre y apellido propio, con un estilo que le está convirtiendo en esa figura que todas las cadenas de televisión necesitan, esos presentadores y presentadoras que igual te valen para un roto que para un descosido. ¿Qué no sabemos a quién poner? Pues ponemos a ese presentador modelo arregladorderotosydescosidos que seguro que nos garantiza un mínimo de audiencia. Un gran número de espectadores ven el programa de tal o cual presentador, independientemente de que sea un reality show o un debate sobre la cochinilla en el sector textil. El mayor exponente de esa figura de presentador arregladorderotosydescosidos es Jesús Vázquez. Tele 5, como en tantas otras cosas, le había ganado la batalla a Antena 3. “¿Cómo es que ellos tienen un presentador de esas características y nosotros no?”, debió de preguntarle Carlotti a sus vasallos correveidiles. Y ellos, probes mortales, debieron responderle. “¿Usted qué opina, señor? ¿Usted por qué cree que la competencia tiene un presentador de esas características y nosotros no?”. Todos sabemos que responder con preguntas es de muy mala educación y sospechosamente gallego, pero en el mundo de la televisión, como en tantos otros, es la norma dirigirse de ese modo a los demiurgos de las ondas. Así pues, Carlotti, teniendo que responderse a sí mismo, dichosos dilemas filosóficos y existenciales, tuvo una idea. “Necesitamos un presentador modelo arregladorderotosydescosidos. No. Mejor aún. Una presentadora. Y a ser posible, rubia.”. Dicho y hecho. Al tercer día, Carlotti creó a Teresa Viejo, aunque no a su imagen y semejanza, porque ella tenía y tiene personalidad suficiente para decir: "Yo soy un ser único, excepcional e irrepetible".
¿Pero por qué me fascina tanto Teresa V.? ¿Acaso dejé de fumar con su Es fácil dejar de fumar? ¿Perdí esos antiestéticos michelines con Es fácil perder peso? No, pero eso es lo de menos. Teresa V. me fascina y ya está, sin explicación racional alguna, porque sé que T. siempre me va a sorprender. Y lo que mis ojos televisivos presenciaron el pasado domingo, reafirmaron no solo mi postura, sino también mis pechos decadentes (es una forma de hablar).
Declaro el 23 de abril como día oficial de mi enamoramiento absoluto de Teresa Viejo.
El programa llevaba por título El exorcismo de Marta, producido por El Mundo TV y aderezado con las sabias palabras de Melchor Miralles, experto en complots o comploses, productor cinematográfico y lo que le venga en gana, que para eso lleva el reloj en la muñeca derecha adornada de pulseras variadas al más puro estilo desenfado josemari. ¿Y qué era El exorcismo de Marta? Nunca un título definió tan bien su contenido. Efectivamente asistíamos al exorcismo de Marta, siempre manteniendo su economato, que diría Gomaespuma. ¿Los protagonistas? Marta, nombre de ficticio de una chica poseída por un demonio malo, malo, que hacía que esta pobre en la edad del pavo emitiera sonidos guturales muy desagradables y sintiera repelús ante símbolos cristianos, y un cura de barba sin bigote y gafas que le multiplicaban por ciento tres el tamaño de sus penetrantes pupilas y que ejercía de exorcista. Muchos pensarán, bah, la chica estaba así porque es lo que tiene la adolescencia, es una época en la que el metabolismo cambia, tendrías que haber visto a mi Mari Yesi, que le salieron granos por todos lados y no había día que no me llamara zorra malnacida, pero no hay nada que el tiempo no cure. Y sí, el cura estaba de acuerdo, el tiempo lo cura todo, de hecho, la chica, Marta, llevaba tres años de exorcismos, pero todavía le quedaban unas cuantas sesiones más para expulsar del todo a ese belcebú poseedor de teenagers, deseoso de carnes jóvenes e inocentes. ¡Tres años de exorcismos y todavía satán se resistía a emigrar a otro cuerpo!
Este Es fácil mejorar tu vida sexual forma parte de la hasta ahora trilogía Es fácil de..., que con suerte llegará a decálogo. Se admiten sugerencias para encontrar y completar los temas de esos siete programas que faltan. Yo añado Es fácil aprenderse las capitales de provincia. Sí, porque querer es poder. Ese es el mensaje que lanzan estos programas que cumplen con creces la parte de utilidad pública que a todo show de entretenimiento se le debe exigir. Y ahí está ella, mi Tere, detrás de todos ellos. Teresa Viejo, esa especie de Teresa de Calcuta posmoderna que vive para hacernos la vida más fácil, para enseñarnos que para conseguir algo, solo tienes que proponértelo. Se critica de los nuevos adolescentes y prepúberes que no conocen el significado de la palabra esfuerzo, que no saben qué es eso de la fuerza de voluntad. Y todos nos escandalizamos al mismo tiempo que protegemos a nuestros menores de cierto horario y contenido audiovisual. La situación de esta nuestra juventud tiene fácil arreglo. ¡Que sean de visionado obligatorio todos los programas de Teresa Viejo! ¡Que nombren a Teresa ministra de Educación (o de Cultura)! ¡Quitemos de las aulas de escuelas públicas, privadas y concertadas todos los retratos del rey y pongamos en su lugar la foto de Teresa V.!
Larga vida a Teresa V. Teresa, te amo.
Y gracias de todo corazón por enseñarme que es fácil dejar de fumar, que es fácil adelgazar y que puedo mejorar mi vida sexual viendo tus programas. También sé, aunque no me lo hayas enseñado tú, que es fácil apagar el televisor. Sí, pero eso es algo que jamás se me pasará por la cabeza siempre que tu presencia ilumine la azulada pantalla de mis noches en vela.
Teresa... ¿Qué es televisión? ¿Y tú me lo preguntas? La televisión eres tú.









