Colornografía en la televisión pública
De todas maneras, este tipo de programa de función social no debe medirse por el injusto baremo de las audiencias, ni mucho menos. El mejorar la vida sexual de un millón trescientas mil personas no tiene precio. Cómo se calcula todo el dinero que Es fácil mejorar tu vida sexual ha ahorrado a la Seguridad Social en consultas sexológicas, cómo se mide la sonrisa con la que este millón trescientas mil personas irán a trabajar y multiplicarán su productividad, amén del mejor ambiente que reinará en las calles, todo el mundo pidiendo disculpas cuando le pisen con un tacón de aguja en el metro, pensando no el dolor del zapato agresor, sino en las ventajas fetichistas del mismo en noches de ligueros mágicos. Sin duda, impagable. Sin olvidarnos, por supuesto, que al mejorar la vida sexual de estas personas, se está mejorando a la vez la vida sexual de sus hipotéticas parejas. Así pues, no 1.300.000 personas más felices, sino 2.600.000, no un 13% de audiencia, sino un 26%. Un tertuliano en ciernes debe estar en estado de alerta constante para saber leer e interpretar los datos de manera adecuada y en este caso sucede como con los periódicos, que se vende uno pero lo leen cinco personas. Idéntico.
De todos modos, podría aceptar que el programa no apasionó a la audiencia (solo en teoría, pues acabo de demostrar la verdadera audiencia del mismo). Pero eso no debe impedir a un observador imparcial reconocer que el programa acongojó un poquito a la competencia. En un momento de debilidad (el dedo es débil, T.), cambié de canal: TVE 1. Programa: Teleobjetivo. ¿Y qué me encuentro allí? Una pareja que accede a mejorar su vida sexual con los consejos de Pilar Cristóbal, reconocida sexóloga televisiva. Pero el reportaje va un paso más allá. La sexóloga les aconseja después de que la pareja acceda a que le graben una noche de relaciones (o ausencia de ellas, que no me quedó muy claro) con una cámara de infrarrojos que graba por temperatura. Porno de colorines en directo, el invento oficial de la colornografía, una mancha de color rojo arremetiendo con violencia a otra mancha de color rojo y una pequeña mancha verde de apenas dos años de edad levantada y diciendo Mancha Roja Papá, pis. Y la mancha de color rojo tornándose en mancha color verde para cagarse en la paternidad, con lo feliz que era él antes de procrear una mancha de color verde tocapelotas, antes que a él no le quitaban el color rojo ni cien duchas glaciares. Pobre pareja. Pero momento envidiable para poner en práctica la teoría del montaje paralelo. Dedo iba, dedo venía, TVE 1 , Antena 3, tanto montaba, montaba tanto, en un canal los problemas sexuales de la citada pareja, en el otro las soluciones, qué intensidad, qué empatía con los personajes, yo que como espectador tenía más información que los personajes, yo que sabía que la solución a sus problemas estaba en la cadena rival, con ganas de gritarles, Manchas Rojas, Manchas Verdes, cambiad, dadle al botoncito del mando, Teresa V. os puede decir cómo mejorar vuestra vida sexual sin necesidad de que protagonicéis un espectáculo colornográfico, sin necesidad de vender vuestra intimidad.
Envidias de temas (que no de pene, ni de pana ni de pena, para pena el juego de palabras) o envidia de servicio público, la cuestión es que el sexo / seso vende. Y si el sexo es adaptación, compenetración de dos seres (o más, yo ahí no me meto), el domingo no se sabía si estabas viendo Antena Española o Televisión 3, ambos programas se acariciaban, se miraban con ojos lujuriosos, se susurraban delicias al oído, que no tonto, que tú más, no, tú más, cari, y paro ya que parece un párrafo a lo Corín Tellado.
Quizá la noche del pasado domingo dio la razón a aquellos que aseguran que existe una trama cuasi internacional para pervertir a nuestra juventud y que a base de pensar en seso, seso y más seso los jóvenes dejen de aprenderse los afluentes del río Ebro, fundamentales para el desarrollo de cualquier persona de bien. Yo lo primero que hago cuando me presentan a alguien es preguntarle al menos por dos afluentes del Ebro (del Tajo en su defecto). Si la interlocutora desconoce la respuesta, sé que es una persona de la que debo desconfiar y con la que no merece la pena mantener relaciones sesuales. Llamaré a Teresa V. para preguntarle si hago bien o mal, si estas exigencias mías son contraprudecentes para mi vida sexual, si uno de los consejos del programa era no preguntar estupideces y dejarse llevar por la pasión. No lo sé, si hubiera visto el programa...
Así pues, hasta que reciba la contestación de Teresa, solo decir que soy de cualquiera que me susurre Arga, Aragón, Gállego, Cinca, Segre, Oja, Jalón, Huerva y Guadalope al oído.


